No existe una fórmula perfecta, pero hay algunas características que queremos encontrar en las compañías en las que invertimos.
Una necesidad relevante que merezca ser resuelta.
Una oportunidad atractiva para construir una gran compañía.
Con capacidad real de crecimiento.
Ambición, capacidad de ejecución y voluntad de aprender.
Proyectos donde nuestra experiencia puede sumar además del capital.
Una buena idea puede evolucionar. El modelo puede cambiar. Pero cuando las circunstancias cambian, son las personas quienes toman las decisiones.
Si estás construyendo una compañía con ambición y crees que podríamos aportar valor más allá del capital, queremos conocerte.